Fin-alizar

img_7563-1El fin de año es es mejor momento para analizar lo que fui y lo que fue.

El 2016 para mi fue un año de transformación. Fue el año en que decidí dejar atrás todo lo que por cargarlo, no me dejaba avanzar. Y como consecuencia, hubo un ingreso masivo a mi vida de cosas buenas, grandes, que nunca imaginé que estarían allí. En ese momento, no lo entendía. Todo entró tan rápido, y era tan maravilloso, que lo sentía caído del cielo.

El 2017 fue el año en el que me di cuenta que nada cae del cielo y todo lo que sucede son las consecuencias de acciones que intencionales o no, me dieron lo que tengo hoy como resultado.

De la vida he aprendido mucho; cada vez entiendo mejor que los años no llegan solos. Porque mis años llegan cargados de sabiduría, a través de personas, situaciones, y de aprender a conocerme, porque eso sí, este año mi mejor adquisición fue una amistad conmigo misma. Aprendí a quererme, como siempre había querido que me quisieran. Comprendí mi humanidad sin buscar justificarla. Y como consecuencia, aprendí a querer así a la gente que me rodea, y siento que la gente que me rodea así lo hace.  Verlos con sus defectos, expuestos, humanos, y sentir en mi corazón la comprensión que siente una madre cuando descubre que su hijo mintió y sí se comió las galletas que estaban en el cajón.

Las gentes, las que me rodean, este año solo fueron una cosa: mágicas. Tengo la fortuna de decir que solo me rodean personas que inspiran y que aspiran bondad y grandeza, que son y transmiten paz y te regalan, como resultado de lo que son, ganas de ser mejor por ellos y para gentes como ellos. Y aunque muchos ya no estarán fisicamente, su espíritu se mantendrá dentro de mi, y querré siempre honrarlos.

También puedo decir que conocí el amor. Lo conocí con la persona a la que una vez le dije que nunca me había enamorado. Esa persona me enseñó, que en realidad sí lo había hecho, solo que como no sabía cómo lucía, nunca supe reconocerlo. Me enseñó a aceptar y reconocer lo que siempre supe: que el amor lo vivimos a diario, pero que hay diferentes formas de amar, y que con los años uno aprende a reconocerlas, aceptarlas y sobretodo: disfrutarlas y vivirlas.

Por último, quiero escribir sobre lo que aprendí este año acerca del perdón. Aprendí que dejar ir y soltar, permite volar el sentimiento. Permite purificarse y dejar ver lo que alguna vez fue: amor. Solo necesita perdonar, solo pesa en el alma y en el corazón, quien alguna vez se amó.

Para este año voy a pensar en grande, me voy a exigir más y me voy a conformar menos, porque sé que puedo permitírmelo. Me propondré proyectos que cumpliré y mi meta final será la misma de todos los años: que este año sea mejor que el anterior. Amar más, vivir más, conocer más, compartir más, aprender más, soñar más y lograr más; ser más.

2018, me siento preparada para ti.

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