¿Hasta dónde llega la bondad?

Sir Francis Bacón, dijo alguna vez: “De todas las virtudes y dignidades de la mente, la bondad es la más grande, ya que es el carácter de la Deidad; y sin ésta el hombre es una cosa atareada, maliciosa y miserable”.

Desde que tengo uso de razón, me he sentido inclinada por ese estilo de vida. La bondad. Y con toda la humanidad que hay dentro de mi, la he puesto como piedra angular de mi ser. Sin embargo, a medida que crezco, la línea entre las características que trae consigo la bondad, como la amabilidad, la sensibilidad, la generosidad, o el altruismo, en un mundo tan contaminado como al que nos enfrentamos hoy en día, se confunde, cada vez con más facilidad, con la falta de carácter.

Y me resultaba tan increiblemente molesta esa situación, que se presentaba como un dilema para mi.

¿Hasta donde llega la bondad y comienza la falta de carácter?, ¿hasta qué punto debo ponerme en los zapatos del otro, comprenderle y perdonarle si me afectó?, ¿hasta cuándo debo ser la parte que usa la bondad como filosofía en sus relaciones interpersonales, mientras el otro, irracionalmente solo se deja ser, hiere y agota una paciencia que al fin y al cabo es humana?

Y tras agotarme de esa situación, comprendí: la bondad tambien la debo dirigir hacia mi, porque si no… ¿con qué energía podré compartirla con otros?

Es antinatural un debate ciego, una discusión sin contraparte. Una lucha en la que me posiciono como blanco, sin ningun tipo de estrategia más allá del aguante de la paciencia.

Si sé que la hiedra venenosa me afecta y me causa sarpullido, no la ataco de vuelta, ni pretendo hacerle lo mismo que ella a mi; simplemente me alejo. La dejo ser, sin permitirle afectarme. Me alejo de lo que trae consigo situaciones insostenibles.

Una cosa es comprender la humanidad del otro, entender su comportamiento y hacer las paces con sus defectos para aceptarlo en su totalidad, porque esa es su esencia, y otra cosa es permitir que me afecte y se robe mi paz. Si lo permito, en ese punto, le habré fallado a mi carácter, me habré fallado a mi.

Si llena de defectos y aceptandome sin atisbos de soberbia, me he propuesto mejorar, y elegí, en una edad temprana de mi vida, la bondad como base de mi carácter, y si el caracter está compuesto por las opiniones, las creencias, los sentimientos, las esperanzas, y mi actuar, el (carácter) que decido recibir, es decir, el de las personas de las que decido rodearme, mis amistades*, debe estar condicionado en parte (porque comprendo que todos tenemos diferentes modos de ser y actuar), por lo mismo.

Entonces, la bondad debe llegar hasta donde empiece a cohibirme de ella.

*Hago la aclaratoria de que esta reflexión está enfocada en las relaciones interpersonales entre amistades, o conocidos. Porque a mi parecer, relaciones más profundas necesitan otro tipo de consideraciones.

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2 comentarios en “¿Hasta dónde llega la bondad?

  1. La bondad es tu espacio mental, disponible para atender a los demás…debes sentirte afortunada por tener ese maravilloso lugar…te recomiendo que lo mantengas limpio jajjaa y le pongas flores.
    Besazo🌼

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