Ir

Nos dejamos ir,

pero no nos fuimos,

aunque nos fuimos.

 

Como el follaje de los bosques

que se renueva tras cada invierno,

mi amor va y vuelve.

Sin embargo, mi amor por él

se mantiene perenne.

Es lo único cierto

en mi mundo de incertidumbre.

 

Somos el lugar al que siempre volvemos,

y mientras nuestras puertas se mantengan abiertas,

siempre volveremos;

como un eterno retorno personal;

a medida que regresamos,

nos perfeccionamos,

y entendemos mejor la relación que nos tocó vivir.

 

Las relaciones pasan,

este amor no.

Como la energía,

no se crea,

ni se destruye,

solo se transforma.

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