Culpabilidad

A lo que pasa entre nosotros

el tiempo me enseñó a no llamarlo error,

sino circunstancia.

¿Qué culpa tienen los amantes

del amor?

Como si yo pudiese enfrentar mi humanidad

y decir:

«¡te olvido!» o, «no siento».

No es así,

la vida sabe que no es así,

y aún así,

de rebelde,

lo intento.

El universo,

que te pone

una y otra, y otra vez

frente a mi,

también lo sabe,

pide por mi clemencia,

y me excusan.

Me perdonan el delito,

y con ello la pena.

Sin saber que

no me siento culpable,

porque no hay culpa.

No somos error,

somos circunstancia;

el resultado de decisiones,

jamás tomadas,

que satisfacen voluntades.

Un “deber ser” inoportuno,

que se cuela,

y sucede

irremediablemente.

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